Enrique Folch Herrera

enrique folch Registo Compañía Nº 545 /Registro del Cuerpo Nº 15.264

En la sesión Extraordinaria N º 10 del Directorio de CBS celebrada el 3 de Julio de 2012, presidida por el Sr. Superintendente de la Institución don Juan Enrique Julio Alvear, los 4 Comandantes y otros oficiales generales y miembros del Directorio, se aprobó el Informe emitido por la comisión especial designada por este Consejo, en relación a la propuesta de conferir la calidad de Mártires de la Institución a cuatro Voluntarios que sufrieron lesiones en los actos del servicio y fallecieron posteriormente como consecuencia de las mismas.

Los 4 nuevos Bomberos Mártires de la institución son, Marcos Canepa Ekdahl de la 1° Compañía, Víctor Cato Velasco, de la 3° Compañía, Rafael Urrutia Busnter de la 5º Cia, y nuestro destacado Voluntario Enrique Folch Herrera (QEPD) de la Duodécima Compañía de Bomberos de Santiago.

Enrique Folch, con 29 años de edad presentó su solicitud de incorporación a la Duodécima el 26 de marzo de 1930 y quedó inscrito bajo el Registro del Cuerpo Nº 15.264 y de Compañía Nº 545.
Durante su vida bomberil, prestó servicios en la Guardia Nocturna durante 6 años de los cuales 2 fue su jefe. Fue Secretario y Consejero de Disciplina los años 1958 y 1973 respectivamente.
Anteriormente, había sido Voluntario de la 2ª Compañía del Cuerpo de Bomberos de San Bernardo entre los años 1918 y 1924 en la que su padre fue uno de los fundadores.

Su muerte:
El día martes 10 de Enero de 1984 mientras el reloj marcaba las 15.40 Hrs., se originaba un gran Incendio en las calles Yale y las Torres en la comuna de Pudahuel que afectaba a un modesto campamento de mejoras, lo que provocó que rápidamente se dieran la segunda y tercera alarma .

Enrique Folch con algo más de 48 años de servicio en la Institución, se encontraba junto a su esposa Alicia Grez González en su domicilio de calle Acuario Nº 5346 Comuna de Quinta Normal y después de almorzar con ella, esperando que bajara la temperatura ambiental que a esa hora llegaba a los 31 grados para volver a su trabajo, escuchó a través de la radio receptor (“ladrillo”) el llamado de comandancia que rápidamente se convirtió en un gran incendio.

A pesar de no tener obligaciones en su calidad de Bombero Honorario y de sus 79 años de edad, sin pensarlo dos veces, con la placa rompefilas en mano, salió corriendo a la intersección de las calles Alameda Bernardo Ohiggins con Avda. las Rejas a esperar el “Carro Transporte” que lo llevaría a ese gran incendio sin imaginar que sería su último acto de servicio que tendría en ayuda a la comunidad.

Hacía 1 año y 4 meses que le habían implantado un marca-pasos el que no fue capaz de resistir la adrenalina y violento esfuerzo hecho por Enrique, lo que provocó que al momento de subir al Carro de Transporte, cayera inerte de espaldas al pavimento donde murió instantáneamente producto de un fulminante infarto. El destino quiso que entregara su vida antes de llegar a trabajar junto a sus compañeros de bomba en el Incendio.

La noticia de su muerte, aparte de afectar a su esposa Alicia Grez González y a su hijo Ricardo Folch Grez, actual bombero Honorario de la Duodécima y Consejero de Disciplina, quienes siempre lo han recordado cómo un héroe y un mártir de la institución, resintió a toda la familia bomberil y la comunidad que conocía a Enrique con el pseudónimo de”Reporter X”, ya que en su calidad de periodista tenía un conocidísimo programa de radio llamado “Antena Policial “ además de sus crónicas que escribía para los principales diarios del país como La Nación, El Mercurio, Las ultimas Noticias y la Tercera entre otros.

Tambien se había destacado por su importante labor como comunicador radial en el gran terremoto que sacudió a la Región de Concepcion el 21 de Mayo de 1960, momentos en que las comunicaciones telefónicas desde Santiago al sur estaban interrumpidas y las primeras noticias de la situación se conocieron por los informes de este conocidísimo periodista que emitía al captar informes de radioaficionados desde la zona de la tragedia.

Sus ex cofrades, actuales bomberos de la Doce cuentan que se caracterizaba por su buen humor y lo entretenido que era escuchar sus historias policiales, aparte de haber sido siempre muy solidario, colaborador, buen esposo y padre.
Hombre muy casero, si no estaba en el diario, se le ubicaba en la radio o en la Bomba, compartiendo con su familia y escribiendo poesías para la famosa revista “El Peneca”.

Se hizo bombero siguiendo la tradición de su padre quien fue uno de los fundadores de la 2ª Compañía de Bomberos de San Bernardo y de la misma Duodécima.
Su ejemplo de entrega y sacrificio a esta noble actividad que hemos elegido como es la de servir a los demás sin esperar un beneficio, es algo que no podemos olvidar por que es el destino de vida que cada bombero de la Duodécima lleva arraigado en su corazón.

Voluntario Enrique Folch Herrera ... ¡ Presente, muerto en acto del servicio !

El recuerdo de nuestros mártires, es un homenaje de nuestras almas y de nuestras fuerzas espirituales de gratitud y reconocimiento, que se alberga en nuestros corazones debiendo resistir impasibles el devenir y el embate del tiempo.