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Ingreso de Nuevos Voluntarios

 

Mi camino a la Duodécima

Conocí a la duodécima compañía hace algunos años después de una visita por el día del patrimonio nacional, fue en ese momento donde recordé que en mi adolescencia quise formar parte de un Cuerpo de Bomberos, lo que no fue posible porque necesitaba el permiso de mis padres, que por mi edad no lo concedieron, luego de ese instante, al recorrer las instalaciones del cuartel, ver los carros, escuchar la charla de los voluntarios que gracias a ellos renació mi deseo por ser voluntaria, pero sabía que no en ese mismo instante y que de alguna manera sabía que sería más adelante, ya que me encontraba terminando la universidad.

Ya habían pasado algunos años, había terminado de estudiar, ya había empezado a ejercer en mi carrera y sentía que algo faltaba, de alguna forma vino a mi mente el recuerdo de la Duodécima, así que un día viernes del mes de Abril después del trabajo caminé buscando la compañía que me había encantado hace ya varios años.

Es ahí donde comienza todo, toqué la puerta, estaba muy nerviosa porque no sabía exactamente qué ocurriría, había mucho suspenso en ese acto de tocar la puerta, fue entonces desde mi primera consulta la acogedora y cálida recepción de los voluntarios, me sentía como una visita grata, me orientaron, me hacían muchas preguntas, luego hablé con el teniente que ahora es capitán de la compañía Don Álvaro Inostroza quien aclaró muchas de mis dudas y me invitó a ser postulante después de entrevistarme con el Capitán.

Me sorprendieron muchas cosas, lo amable de todos en el cuartel, la humildad con que contaban su noble trabajo, la mística del cuartel de bomberos.
Luego de ese día conté a mi familia mi deseo de ser voluntaria, al comienzo se mostraron escépticos y con el tiempo lo fueron aceptando.

Desde que comencé a ser postulante sentí mucho aprecio por la compañía a su vez una gran expectativa ya que no tenía experiencia de bomberos previa, a diferencia de los otros postulantes que fui conociendo en el camino, donde la mayoría había sido bombero o brigadier y/o tenían familiares relacionados.

A pesar de mis inseguridades continué el camino, ahí fui aprendiendo parte de las normas de disciplina de la compañía, su organización interna y fue una grata sorpresa para mí que todos los cargos de la oficialidad eran otorgados posterior a votaciones, es decir que existe democracia en cada cuartel de bomberos.

Cada día que fui a compartir con los voluntarios me fueron empapando de heroicas historias, otras anécdotas curiosas, relatos hilarantes, emotivos, entre otros. Entregándome de manera amable un poco de historia del cuartel, conociendo la mística que se crea gracias a cada uno de los voluntarios.

Durante el curso de aspirantes, el ayudante de comandancia Don Alex Barrientos nos explicaba con mucha paciencia y dedicación la teoría y prácticas de lo básico antes de ingresar, como también lo hicieron la voluntaria Nicole Acevedo y el voluntario Aldo Pruzzo. Desde el comienzo nos recalcaron la importancia de la disciplina, de estar presente y participativo en las clases, de conocer a los voluntarios y mostrar el respeto correspondiente, estudiar constantemente, ya que de ello dependería nuestro desempeño como voluntario, la vida de las personas, la de nuestros compañeros y nuestra propia sobrevivencia.

Estar en el cuartel fue un conjunto de sentimientos, la fraternidad, alegría de compartir con los voluntarios y ver en ellos el deber frente a un llamado, la responsabilidad, la preocupación. Eso fue acrecentando mi deseo de seguir y formar parte de la compañía, crecía más y más mi cariño hacia la compañía y reafirmando que había tomado la decisión correcta.

Ya era julio y las clases teóricas estaban finalizadas, fue ahí cuando un lamentable accidente me alejó de la compañía por un mes y medio que para mí fue mucho tiempo, sentí mucha frustración de no poder ingresar por tener pendiente mi curso de aspirantes, algunos compañeros tuvieron mejor suerte e ingresaron a la compañía, al menos pude acompañarlos en ese importante momento. Es ahí donde me detengo ya que es otra de las curiosidades que llaman la atención de la organización de bomberos. Para ingresar no basta con dar un curso, además todos los voluntarios votarán si desean o no que formes parte de la compañía, lo que me parece muy importante, ellos deben ver en ti que tengas un interés y capacidades de ser voluntario.

Una vez mejorada de mis lesiones tras el accidente, retomé la postulación, tenía todo listo para ingresar no más me quedaba esperar lo que decidieran los voluntarios de la duodécima.

ingreso9 11 Nerviosa y fuera del Salón de Sesiones, pensaba muchas cosas, entre ellas si sería o no aceptada, que tengo un gran camino por delante, muchas cosas por aprender, riesgos, miedos que vencer o controlar… Luego de mucho tiempo esperando junto a los otros aspirantes Dulce María e Ignacio, recibí la buena noticia que tanto anhelaba, mi padrino Don Jorge Baldrich me anunciaba que yo desde ese momento era aceptada como voluntaria. Mi sueño se hacía realidad, fue ahí donde muy feliz frente al director de la compañía Don Francisco Candelori, el capitán Don Álvaro Inostroza y el secretario Don Jorge Clunes y con todos los voluntarios presentes, juré que sería una voluntaria de la duodécima y todo lo que ello conlleva, que aceptaba con mucho agrado ser una bombera de Chile.

Desde ese entonces, la noche del día miércoles 9 de noviembre de 2016 empezó mi camino como voluntaria de la Duodécima Compañía, todo tras tocar la puerta de la compañía una tarde de abril.

 

Voluntaria Carolina Contreras