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Homenaje a Mario Ilabaca Quezada (Q.E.P.D)

mario Don Mario Ilabaca Quezada (Q.E.P.D.) ingresó a la 12ª Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago el 15 de Octubre de 1943, bajo el Registro Número 15.224. Durante su dilatada trayectoria sumó 10.056 asistencias, sirviendo a la institución durante 65 años, 1 mes y 4 días.

En su Compañía desempeñó los siguientes cargos:

Teniente 2do desde el 8.12.1951 al 19.12.1951
Teniente 2do desde el 01.01.1954 al 02.07.1957
Teniente 1ro desde el 02.07.1957 al 04.09.1959
Teniente 1ro desde 22.07.1961 al 18.04.1966
Capitán desde el 18.04.1966 al 31.12.1974
Consejero de Disciplina desde el 01.01.1988 al 31.12.1991
Director desde el 17.03.1992 al 25.12.1995
Consejero de Disciplina desde 01.01.2002 al 31.12.2002

En el Cuerpo de Bomberos de Santiago ocupó los siguientes cargos:

4to Comandante desde 01.01.1975 al 12.01.1977
2do Comandante desde el 12.01.1977 al 04.04.1979
Comandante desde el 04.04.1979 al 13.05.1987

mario ilabaca

Recordado, entre otras cosas, por haber sido uno de los bomberos que sacó el cadáver del Presidente Salvador Allende por la puerta de Morandé 80 desde la Moneda, en septiembre de 1973, cuando se desempeñaba como Capitán de la 12 Compañía, lo que quedó inmortalizado en una célebre fotografía.

Pero además de participar en dicha situación histórica, en sus 65 años de servicio cumplió un crucial rol de formación al interior de la institución, siendo reconocido en vida con el cargo de Director Honorario. De carácter fuerte, siempre veló por la integridad de los voluntarios, incluso en momentos complicados, y por el desarrollo de Bomberos, destacándose su enorme compromiso.

El 20 de noviembre del 2008, al recibir el Premio Constancia por 65 años de servicio, expresó: "He llegado a la conclusión que mi religión bomberil y cumplimiento del servicio ha servido de faro a muchas generaciones de voluntarios de todas las Compañías y que mi actitud de respeto irrestricto a las normativas que nos rigen (...) ha servido para que voluntarios se inspiren en esas enseñanzas que he repartido, sin haber querido ser profesor de nadie".

Conocido como un oficial ejemplar quien reunía a todo su mando para enseñar generación tras generación como aplicar la disciplina, la reacción ante situaciones extremas de emergencia, de dolor, de pánico, etc. Él se transformó en bombero producto de su energía, entusiasmo y por sobre todo por el amor hacia su compañía, fue un formador natural de muchas generaciones de bomberos las cuales aún siguen vigentes en la actualidad.

mario ilabaca 2 Incendio en la torre Santa María.

Los presentes en la época relatan que a Mario Ilabaca le correspondió dirigir el complicado control del incendio declarado en la torre Santa María, en 1981, oportunidad en la que murió el voluntario Eduardo Rivas. Incendio recordado por ser el primer de gran altura y donde además Ilabaca estaba a cargo, donde se le vio llorar a un costado, afectado por la angustia de perder a uno de sus bomberos ya que para él un bombero era como un hijo, los cuales él los recordaba por su nombre, entregando las instrucciones en los momentos más álgidos de una emergencia de manera muy personalizada. Por supuesto no conforme con lo sucedido y entristecido por el acontecimiento, transformo todos esos sentimientos en el nuevo desafío para el Cuerpo de Bomberos de Santiago, preparando a los bomberos con nuevas técnicas de ataque y gestionando la incorporación de nuevas piezas de material mayor que aportaran al combate de los incendios en altura.

Otro episodio en el que también demostró su compromiso fue el ocurrido durante los incidentes en calle Fuenteovejuna, en 1983, donde se declaró un incendio y acudió Bomberos y él como Comandante se dirigía al lugar en una camioneta la cual al pasar por un control policial cercano al lugar no se le permite el paso porque según el oficial a cargo de Carabineros, era suficiente con esos Bomberos, no conforme con ello Ilabaca indicó al oficial que si no pasaba se retiraba el Cuerpo de Bomberos, que no aceptaría aquella falta de respeto. Finalmente lo dejaron ingresar con toda autoridad, demostrando una vez más que sabía defender los intereses del Cuerpo de Bomberos pese a el momento histórico que vivía el país y sin duda alguna marcando un precedente y dejando en claro que los Bomberos somos los dueños de los incendios.

Enérgico, pero de bajo perfil.

Los Oficiales Generales de su época de comandante lo recuerdan como un hombre de carácter bastante enérgico, silencioso, de muy bajo perfil, pero a nivel de Comandante sin lugar a duda se le describe como un Comandante enérgico, a la antigua, con voz de mando, “bien jodido” ya que para él la disciplina era un valor fundamental, preocupado de la seguridad de sus bomberos, cuando se realizaban maniobras arriesgadas sin cumplir procedimientos él era el primero en dirigirse con palabras directas como “¡Voluntario, amotínese!” haciendo reaccionar a los presentes como si fuera un padre.

Siempre recordaremos a Ilabaca como un hombre comprometido, participando de las actividades de compañía pese a sus problemas de salud y las transfusiones sanguíneas que debía realizarse, sin importar si había sido dado de alta el dia anterior, el participaba de las citaciones y compromisos requeridos por su amada Chile – Excelsior.